lunes, 4 de marzo de 2019

Marinero. Javier San José Ugena.



Mi carácter soberbio, mi tez sombría.
La tormenta infame de mis sesos.
La carencia exigua de mis besos.
La vehemencia imposible de mi hombría.

Las aristas celosas de mi alma bravía.
La paz, en el vaivén de las olas del mar.
Cuando faeno se despejan a la par
mis sienes tercas, mis ideas arpías.

Vivo entre las aguas y el cielo,
ebrio desvanezco en tierra firme
y excitado la humedad anhelo.

Llegado mi final quisiera irme
a las profundidades como anzuelo,
en la faringe de una sirena asirme.

Por mi honor me bato en duelo
y si es menester daré sepultura
a quien dijere por ventura
que en batalla alguna yo levantare el vuelo.

Que en ninguna de las extensas llanuras
hallara yo por abrigo el consuelo,
no da lugar a duda de mi insolente bravura.

Mis afrentas, se ciernen desde el cielo
al defender mis ideales con la altura
que merecen tan titánicos deseos.

Que no sea por cesar en mi andadura
si el camino mereciere el anhelo,
a seguir en la conquista apelo,
indiferente al laureo, pero fiel a la montura.

Por las convicciones y los principios
levanto mi copa y brindo

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